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ERDLC. 16-4. Ter.

ERDLC. 16-4. Ter.

Una suerte de «prefiguración» de esta absorción del tiempo por el espacio, ciertamente muy inconsciente en sus autores, se encuentra en las recientes teorías físicomatemáticas que tratan el complejo «espacio-tiempo» como constituyendo un conjunto único e indivisible; por lo demás, lo más frecuentemente, se da de esas teorías una interpretación inexacta, al decir que consideran el tiempo como una «cuarta dimensión» del espacio. Sería más justo decir que consideran el tiempo como comparable a una «cuarta dimensión», en el sentido de que, en las ecuaciones del movimiento, juega el papel de una cuarta coordenada que se agrega a las tres coordenadas que representan las tres dimensiones del espacio; es bueno destacar que esto corresponde a la representación geométrica del tiempo bajo una forma rectilínea, cuya insuficiencia hemos señalado precedentemente, y ello no puede ser de otro modo, en razón del carácter puramente cuantitativo de las teorías de que se trata. Pero lo que acabamos de decir, aunque rectifica hasta un cierto punto su interpretación «vulgarizada», no obstante es inexacto también: en realidad, lo que juega el papel de una cuarta coordenada no es el tiempo sino lo que los matemáticos llaman el «tiempo imaginario» ; y esta expresión, que no es en sí misma más que una singularidad de lenguaje que proviene del empleo de una notación completamente «convencional», toma aquí una significación bastante inesperada. En efecto, decir que el tiempo debe devenir «imaginario» para ser asimilable a una «cuarta dimensión» del espacio, no es otra cosa, en el fondo, que decir que para eso es menester que deje de existir realmente como tal, es decir, que la transmutación del tiempo en espacio no es realizable propiamente más que en el «fin del mundo» .
De eso se podría concluir que es perfectamente inútil buscar lo que puede ser una «cuarta dimensión» del espacio en las condiciones del mundo actual, lo que tiene al menos la ventaja de cortar de raíz todas las divagaciones «neoespiritualistas» de las que hemos dicho algunas palabras más atrás; ¿pero es menester concluir de ello que la absorción del tiempo por el espacio debe traducirse efectivamente por la agregación a éste de una dimensión suplementaria, o eso no es también más que una «manera de hablar»? Todo lo que es posible decir a este respecto, es que, puesto que la tendencia expansiva del espacio ya no es contrariada ni restringida por la tendencia compresiva del tiempo, el espacio debe recibir naturalmente, de una manera o de otra, una dilatación que lleve en cierto modo su indefinidad a una potencia superior ; pero no hay que decir que en eso se trata de algo que no podría ser representado por ninguna imagen tomada al dominio corporal.

ERDLC. 16-4 Bis.

ERDLC. 16-4 Bis.

El tiempo cambiado en espacio

Como lo hemos dicho precedentemente, el tiempo desgasta en cierto modo al espacio, por un efecto del poder de contracción que representa y que tiende a reducir cada vez más la expansión espacial a la cual se opone; pero, en esta acción contra el principio antagonista, el tiempo mismo se desenvuelve con una velocidad siempre creciente, ya que, lejos de ser homogéneo como lo suponen aquellos que no le consideran más que desde el punto de vista cuantitativo únicamente, está al contrario «cualificado» de una manera diferente en cada instante por las condiciones cíclicas de la manifestación a la que pertenece. Esta aceleración deviene más visible que nunca en nuestra época, porque se exagera en los últimos periodos del ciclo, pero, de hecho, existe constantemente desde el comienzo hasta el fin de éste; así pues, se podría decir que el tiempo no solo contrae al espacio, sino que se contrae también él mismo progresivamente; esta contracción se expresa por la proporción decreciente de los cuatro Yugas, con todo lo que implica, comprendida ahí la disminución correspondiente de la vida humana. Se dice a veces, sin duda sin comprender la verdadera razón de ello, que hoy día los hombres viven más rápido que antaño, y eso es literalmente verdad; en el fondo, la prisa característica que los modernos ponen en todas las cosas no es más que la consecuencia de la impresión que sienten confusamente de que ello es así.
En su grado más extremo, la contracción del tiempo desembocaría en reducirle finalmente a un instante único, y entonces la duración habría dejado de existir verdaderamente, ya que es evidente que, en el instante, ya no puede haber ninguna sucesión. Es así como «el tiempo devorador acaba por devorarse a sí mismo», de suerte que, en el «fin del mundo», es decir, en el límite mismo de la manifestación cíclica, «ya no hay más tiempo»; y por eso también es por lo que se dice que la «muerte es el último ser que morirá», ya que allí donde no hay sucesión de ningún tipo, ya no hay tampoco muerte posible . Desde que la sucesión está detenida, o desde que, en términos simbólicos, «la rueda ha cesado de girar», todo lo que existe no puede estar más que en perfecta simultaneidad; así pues, la sucesión se encuentra transmutada en cierto modo en simultaneidad, lo que se puede expresar también diciendo que «el tiempo se ha cambiado en espacio» . Así, un «vuelco» se opera en último lugar contra el tiempo y en provecho del espacio: en el momento mismo en que el tiempo parecía acabar de devorar al espacio, es al contrario el espacio el que absorbe al tiempo; y eso es, se podría decir refiriéndose al sentido cosmológico del simbolismo bíblico, la revancha final de Abel sobre Caín.

ERDLC. 16-4.

ERDLC. 16-4.

Se comprenderá quizás mejor lo que acabamos de decir si se destaca que los metales, según el simbolismo tradicional, están en relación no solo con el «fuego subterráneo» como lo hemos indicado, sino también con los «tesoros ocultos», puesto que todo eso está bastante estrechamente conexo, por razones que no podemos desarrollar más en este momento, pero que pueden ayudar concretamente a la explicación de la manera en que las intervenciones humanas son susceptibles de provocar o más exactamente de «desencadenar» algunos cataclismos naturales. Sea como sea, todas las «leyendas» (para hablar el lenguaje actual) que se refieren a esos «tesoros» muestran claramente que sus «guardianes», es decir, precisamente las influencias sutiles que están vinculadas a ellos, son «entidades» psíquicas a las que es muy peligroso acercarse sin poseer las «cualificaciones» requeridas y sin tomar las precauciones debidas; pero, de hecho, ¿qué precauciones podrían tomar los modernos, que son completamente ignorantes de estas cosas, a este respecto? Están evidentísimamente desprovistos de toda «cualificación», así como de todo medio de acción en ese dominio, que se les escapa a consecuencia de la actitud misma que han tomado frente a todas las cosas; es verdad que se jactan constantemente de «someter a las fuerzas de la naturaleza», pero están ciertamente muy lejos de sospechar que, detrás de esas fuerzas mismas, que consideran en un sentido exclusivamente corporal, hay algo de otro orden, de lo cual ellas no son realmente más que el vehículo y como la apariencia exterior; y es eso lo que algún día podría rebelarse y volverse finalmente contra aquellos que lo han desconocido.
A este propósito, agregaremos incidentalmente otra precisión que quizás no parecerá más que singular o curiosa, pero que tendremos la ocasión de volverla a encontrar después: en las «leyendas», los «guardianes de los tesoros ocultos», que son al mismo tiempo los herreros que trabajan en el «fuego subterráneo», son representados a la vez, y según los casos, como gigantes y como enanos. Algo semejante existía también para los Kabiros, lo que indica que todo simbolismo es susceptible también de recibir una aplicación que se refiere a un orden superior; pero, si uno se atiene al punto de vista en el que, debido al hecho de las condiciones mismas de nuestra época, debemos colocarnos al presente, no puede verse en ello más que la cara en cierto modo «infernal», es decir, que no hay en eso, en estas condiciones, más que una expresión de influencias que pertenecen al lado inferior y «tenebroso» de lo que se puede llamar el «psiquismo cósmico»; y, como lo veremos mejor al proseguir nuestro estudio, son efectivamente las influencias de este tipo las que, bajo sus formas múltiples, amenazan hoy la «solidez» del mundo.
Para completar esta apercepción, precisaremos también, como refiriéndose evidentemente al lado «maléfico» de la influencia de los metales, la prohibición frecuente de llevar sobre sí objetos metálicos durante el cumplimiento de algunos ritos, ya sea en el caso de ritos exotéricos , ya sea en el de ritos propiamente iniciáticos . Sin duda, todas las prescripciones de este género tienen ante todo un carácter simbólico, y eso es incluso lo que constituye todo su valor profundo; pero aquello de lo que es menester darse cuenta bien, es que el verdadero simbolismo tradicional (que uno debe guardarse bien de confundir con las contrahechuras y las falsas interpretaciones a las que los modernos aplican a veces abusivamente el mismo nombre) tiene siempre un alcance efectivo, y que sus aplicaciones rituales, en particular, tienen efectos perfectamente reales, aunque las facultades estrechamente limitadas del hombre moderno no puedan percibirlos generalmente. En eso no se trata de cosas vagamente «ideales», sino, bien al contrario, de cosas cuya realidad se manifiesta a veces de una manera en cierto modo «tangible»; y si ello fuera de otro modo, ¿cómo podría explicarse, por ejemplo, el hecho de que hay hombres que, en ciertos estados espirituales, no pueden sufrir el contacto ni siquiera indirecto de los metales, y eso incluso si ese contacto ha sido operado sin su conocimiento y en condiciones tales que les sea imposible apercibirse de ello por medio de sus sentidos corporales, lo que excluye forzosamente la explicación psicológica y «simplista» de la «autosugestión»? . Si agregamos que este contacto puede llegar, en parecido caso, hasta producir exteriormente los efectos fisiológicos de una verdadera quemadura, se convendrá que tales hechos deberían dar motivos de reflexión si los modernos fueran todavía capaces de ello; pero la actitud profana y materialista y la toma de partido que resulta de ella les han sumergido en una incurable ceguera.

ERDLC. 15-4.

ERDLC. 15-4.

Sin embargo, por otro lado, la metalurgia, en algunas formas tradicionales, ha sido, al contrario, particularmente exaltada e incluso ha servido de base a organizaciones iniciáticas muy importantes; nos contentaremos con citar a este respecto el ejemplo de los Misterios kabíricos, sin poder insistir aquí sobre este tema muy complejo y que nos llevaría demasiado lejos; lo que es menester retener por el momento, es que la metalurgia tiene a la vez un aspecto «sagrado» y un aspecto «execrado», y, en el fondo, estos dos aspectos proceden de un doble simbolismo inherente a los metales en sí mismos.
Para comprender esto, es menester ante todo acordarse de que los metales, en razón de sus correspondencias astrales, son en cierto modo los «planetas del mundo inferior»; así pues, como los planetas mismos de los que reciben y condensan por así decir las influencias en el medio terrestre, deben tener naturalmente un aspecto «benéfico» y un aspecto «maléfico» . Además, puesto que se trata en suma de un reflejo inferior, lo que representa claramente la situación misma de las minas metálicas en el interior de la tierra, el lado «maléfico» debe devenir fácilmente predominante; es menester no olvidar que, desde el punto de vista tradicional, los metales y la metalurgia están en relación directa con el «fuego subterráneo», cuya idea se asocia bajo muchos aspectos a la del «mundo infernal» . Bien entendido, las influencias metálicas, si se las toma por el lado «benéfico» utilizándolas de una manera verdaderamente «ritual» en el sentido más completo de esta palabra, son susceptibles de ser «transmutadas» y «sublimadas», e incluso, entonces, pueden devenir tanto mejor un «soporte» espiritual cuanto que lo que está en el nivel más bajo corresponde, por analogía inversa, a lo que está en el nivel más elevado; todo el simbolismo mineral de la alquimia está fundado en definitiva sobre esto, así como también el de las antiguas iniciaciones kabíricas . Por el contrario, cuando ya no se trata más que de un uso profano de los metales, y puesto que el punto de vista profano mismo tiene como efecto necesariamente cortar toda comunicación con los principios superiores, entonces ya no queda apenas otro que el lado «maléfico» de las influencias correspondientes que pueda actuar efectivamente, y que se desarrollará tanto más cuanto que se encontrará así aislado de todo lo que podría restringirle y equilibrarle; y este caso de un uso exclusivamente profano es evidentemente el que, en el mundo moderno, se realiza en toda su amplitud .
Hasta aquí, nos hemos colocado sobre todo en el punto de vista de la «solidificación» del mundo, que es el que desemboca propiamente en el «reino de la cantidad», de la que el uso actual de los metales no es todavía más que un aspecto; de hecho, este punto de vista es el que se ha manifestado en todas las cosas de la manera más visible hasta el punto en que el mundo ha llegado al presente. Pero las cosas pueden ir todavía más lejos, y los metales, debido al hecho de las influencias sutiles que están vinculadas a ellos, pueden jugar también un papel en una fase ulterior que tiende más inmediatamente hacia la disolución final; ciertamente, estas influencias sutiles, en todo el curso del periodo que se puede calificar de materialista, han pasado en cierto modo al estado latente, como todo lo que está fuera del orden corporal puro y simple; pero eso no quiere decir que hayan dejado de existir, y ni siquiera que hayan dejado de actuar enteramente, aunque de una manera disimulada, cuyo lado «satánico», que existe en el «maquinismo» mismo, (aunque no únicamente ahí) en sus aplicaciones destructivas, no es en suma más que una de sus manifestaciones anticipadas, aunque los materialistas sean naturalmente incapaces de sospechar nada de esto. Así pues, estas mismas influencias pueden no esperar más que una ocasión favorable para afirmar su acción más abiertamente, y, naturalmente, siempre en el mismo sentido «maléfico», puesto que, en lo que concierne a las influencias de orden «benéfico», este mundo ha sido por así decir cerrado por la actitud profana de la humanidad moderna; ahora bien, esta ocasión puede incluso no estar ya muy alejada, ya que la inestabilidad que va actualmente en aumento en todos los dominios muestra bien que el punto que corresponde a la mayor predominancia efectiva de la «solidez» y de la «materialidad» ya ha sido rebasado.

Olduvai. 14-4. Cronología probable del desastre.

Olduvai. 14-4. Cronología probable del desastre.

EMHO: Creo, personalmente que hemos pasado el cenit en 1999/2000; algunos hablan del 2000. Otros del 2003; otros dicen el 2007 y el USGS dice que en el 2030 (¡), etc. [¡Las estimaciones más optimistas son horribles, de forma que las estimaciones menos optimistas parecen un cataclismo!] Hay que elegir carta. Pero cuando veo lo que veo en la escena económica internacional, no me queda otra sensación que la de que el cenit de la producción mundial de petróleo ya ha pasado probablemente. Creo que estoy en buena compañía, puesto que Deffeyes y Heinberg, goldstein y Duncan y Simmons y Baktiari parecen todos ellos tener una visión similar.
12) ¡Pero el asunto del cenit del petróleo no es tanto CUÁNDO ocurrirá, sino más bien los efectos que sobre nuestras vidas tendrán!
Un ejemplo: mi nieta tiene un año de edad. Normalmente, se debería graduar en la escuela superior hacia, digamos el 2020 (unos 16 años desde ahora)
El “precipicio” por el que se deslizará el gas natural ocurrirá entre el 2007 y el 2010; (debido a que la producción de gas natural está principalmente bajo presión en el pozo, el agotamiento de un pozo de GN suele ser habitualmente repentino y sin señales previas, mientras que en un pozo de petróleo hay signos anticipados de su agotamiento; que son el principio de que “empieza a secarse”; por tanto el “fin” del GN es descrito más bien como un precipicio, más que como el cenit). Cuando se llegue al precipicio del gas natural, la generación eléctrica será la primera afectada y con ella, caerán las industrias primarias como la minería, las fundiciones, la fabricación de metales y similares. [Véase el cierre de las fundiciones de aluminio en el Pacífico noroeste y las industrias de producción de fertilizantes y amoniaco en todo el mundo, debido a los costes y disponibilidad de electricidad]
El primer gran efecto de cenit del petróleo habrá ocurrido para el ~ 2012?; esto es, unos pocos años después del precipicio del Gas Natural; la disponibilidad de electricidad en los EE.UU. estará pronto a la par con la disponibilidad eléctrica, digamos, en China o Ucrania ahora; infecto, racionado, con apagones en cadena y menos a cada mes que pasa, hasta-
Algún día de ~ 2010-15? La Red se caerá y no se volverá a poner en pie; en algún momento después del ~2015-2020? La red eléctrica de los EE.UU. colapsará y no se volverá a levantar.
Tan pronto como sucedan estas dos cosas, la vida “tal y como a conocemos” habrá cambiado para siempre.
Quedarán paralizados todos los procesos químicos, el refinado del petróleo, la minería, la agricultura, la fabricación de automóviles y todos los sistemas de telecomunicaciones, de crédito internacional, financieros y bancarios; (por “todos”, me refiero para nuestros propósitos a un gran porcentaje de la actividad existente ahora) La fabricación de coches habrá acabado hacia ~ 2012-2015? (no habrá gasolina con la cual conducirlos y poca electricidad con al que fabricarlos); los todo terreno se podrán cambiar por una barra de pan o una taza de azúcar hacia el 2015; hacia el ~2015 no habrá, probablemente, viajes aéreos, excepto quizá para peces muy gordos del gobierno, que serán gente tan rara que pisarán el suelo y volverán al cielo de nuevo…;
La mayoría de las escuelas y universidades habrán cerrado para el ~ 2017-2020?. No habrá calefacción, ni luces; no habrá dinero para los profesores, no habrá Internet, no se necesitará…; las carreteras y autopistas estarán tan faltas de mantenimiento que para el ~ 2013-2016? serán totalmente inútiles.
Los ascensores de la mayoría de los edificios habrán dejado de funcionar hacia el ~2012-2015? Y el comercio, los seguros, los bancos, las pensiones, las rentas vitalicias, los bonos, los artículos de consumo y los mercados de valores tendrán disfunciones.
He dejado fuera las obvias “guerras por los recursos” (petróleo, gas natural, agua, cromo, molibdeno, etc.) ahora y pronto en un “teatro cerca de usted”…
Y2K: el efecto del año 2000 fue la analogía exactamente contraria al futuro (que nos espera). ¿Por qué? Porque todo lo que podía haber sucedido no sucedió, que es exactamente lo opuesto a lo que nos queda por ver. ¿Por qué? El efecto del año 2000 no tuvo lugar porque, las cosas se ajustaron o remediaron. Pero no hay remedio para un pozo seco de petróleo. No lo hay para uno de gas natural. No hay remedio para la pérdida de las fuentes de alto contenido energético, baratas e inmediatamente disponibles, con las que el mundo ha vivido los últimos 150 años. Cuando se acaban, se acaban para siempre. Y con ellas, casi todo nuestro modo de vida.
Así que ¿qué debería enseñar mi hija a su hija, como habilidades necesarias para la supervivencia y para una calidad de vida alta, para la vida posterior a 2020?

ERDLC. 14-4 Ter.

ERDLC. 14-4 Ter.

Significación de la metalurgia

Hemos dicho que las artes o los oficios que implican una actividad que se ejerce sobre el reino mineral pertenecen propiamente a los pueblos sedentarios, y que, como tales, estaban prohibidos por la ley tradicional de los pueblos nómadas, de la cual la ley hebraica representa el ejemplo más generalmente conocido; es evidente, en efecto, que esas artes tienden directamente a la «solidificación», que, en el mundo corporal tal y como el mismo se presenta a nosotros, alcanza efectivamente su grado más acentuado en el mineral mismo. Por lo demás, este mineral, bajo su forma más común que es la de la piedra, sirve ante todo para la construcción de edificios estables ; una ciudad sobre todo, por el conjunto de los edificios que la componen, aparece en cierto modo como una aglomeración artificial de minerales; y, como lo hemos visto ya, la vida en las ciudades corresponde a un sedentarismo todavía más completo que la vida agrícola, del mismo modo que el mineral es más fijo y más «sólido» que el vegetal. Pero hay todavía otra cosa; las artes que tienen como objeto el mineral comprenden también la metalurgia bajo todas sus formas; ahora bien, si se observa que, en nuestra época, el metal tiende cada vez más a sustituir a la piedra misma en la construcción, como la piedra había sustituido antaño a la madera, se estará tentado de pensar que debe haber en eso un síntoma característico de una fase más «avanzada» en la marcha descendente del ciclo; y eso es confirmado por el hecho de que, de una manera general, el metal juega un papel siempre creciente en la civilización moderna «industrializada» y «mecanizada», y eso tanto desde el punto de vista destructivo, si se puede decir, como desde el punto de vista constructivo, ya que la consumición de metal que entrañan las guerras contemporáneas es verdaderamente prodigiosa.
Por lo demás, esta precisión concuerda con una particularidad que se encuentra en la tradición hebraica: desde el comienzo, cuando el empleo de las piedras estaba permitido en algunos casos tales como la construcción de un altar, no obstante estaba especificado que esas piedras debían estar «enteras» y «no tocadas por el hierro» ; según los términos mismos de este pasaje, la insistencia recae menos sobre el hecho de no trabajar la piedra que sobre el de no emplear en ello el metal; así pues, la prohibición concerniente al metal era más rigurosa, sobre todo para todo lo que estaba destinado a un uso más especialmente ritual . Rastros de esta prohibición subsistieron incluso cuando Israel hubo dejado de ser nómada y construyo o hizo construir edificios estables: cuando se edificó el Templo de Jerusalem, «las piedras fueron traídas todas tales como debían ser, de suerte que, al edificar la casa, no se oyó ni martillo, ni hacha, ni ningún útil de hierro» . Este hecho no tiene en realidad nada de excepcional, y se podría encontrar, en este sentido, una multitud de indicios concordantes: así, en muchos países, ha existido y existe todavía una especie de exclusión parcial de la comunidad, o al menos una «puesta aparte», contra los obreros que trabajan los metales, sobre todo los herreros, cuyo oficio se asocia frecuentemente con la práctica de una magia inferior y peligrosa, degenerada finalmente, en la mayoría de los casos, en brujería pura y simple.

ERDLC. 14-4 bis

ERDLC. 14-4 bis

Y he aquí donde aparece la antinomia del «sentido inverso»: los que viven según el tiempo, elemento cambiante y destructor, se fijan y se conservan; los que viven según el espacio, elemento fijo y permanente, se dispersan y cambian incesantemente. Es menester que ello sea así para que la existencia de los unos y de los otros permanezca posible, por el equilibrio al menos relativo que se establece entre los términos representativos de las dos tendencias contrarias; si solo una u otra de estas dos tendencias compresiva y expansiva estuviera en acción, el fin vendría pronto, ya sea por «cristalización», ya sea por «volatilización», si es permisible emplear a este respecto dos expresiones simbólicas que deben evocar la «coagulación» y la «solución» alquímicas, y que, por lo demás, corresponden efectivamente, en el mundo actual, a dos fases de las que tendremos que precisar todavía después la significación respectiva . En efecto, estamos aquí en un dominio donde se afirman con una particular claridad todas las consecuencias de las dualidades cósmicas, imágenes o reflejos más o menos lejanos de la primera dualidad, la misma de la esencia y de la substancia, del Cielo y de la Tierra, de Purusha y de Prakriti, que genera y rige toda manifestación.
Pero para volver al simbolismo bíblico, el sacrificio animal es fatal para Abel , y la ofrenda vegetal de Caín no es aceptada ; el que es bendito muere, el que vive está maldito. Así pues, el equilibrio, de una y otra parte, esta roto; ¿cómo restablecerle, sino por intercambios tales que cada uno tenga su parte de las producciones del otro? Es así como el movimiento asocia el tiempo y el espacio, puesto que en cierto modo es una resultante de su combinación, y concilia en ellos las dos tendencias opuestas que hemos tratado hace un momento ; por lo demás, el movimiento no es, él mismo, más que una serie de desequilibrios, pero la suma de éstos constituye el equilibrio relativo compatible con la ley de la manifestación o del «devenir», es decir, con la existencia contingente misma. Todo intercambio entre los seres sometidos a las condiciones temporal y espacial es en suma un movimiento, o más bien un conjunto de dos movimientos inversos y recíprocos, que se armonizan y se compensan el uno al otro; aquí, el equilibrio se realiza pues directamente por el hecho mismo de esta compensación . Por lo demás, el movimiento alternativo de los intercambios puede recaer sobre los tres dominios, espiritual (o intelectual puro), psíquico y corporal, en correspondencia con los «tres mundos»: intercambio de los principios, de los símbolos y de las ofrendas, tal es, en la verdadera historia tradicional de la humanidad terrestre, la triple base sobre la cual reposa el misterio de los pactos, de las alianzas y de las bendiciones, es decir, en el fondo, la repartición misma de las «influencias espirituales» en acción en nuestro mundo; pero no podemos insistir más sobre estas últimas consideraciones, que se refieren evidentemente a un estado normal del que actualmente estamos muy alejados bajo todos los aspectos, y del que el mundo moderno como tal no es incluso propiamente más que la negación pura y simple.

ERDLC. 14-4.

ERDLC. 14-4.

La actividad de los nómadas se ejerce especialmente sobre el reino animal, móvil como ellos; la de los sedentarios toma al contrario como objetos directos los dos reinos fijos, el vegetal y el mineral . Por otra parte, por la fuerza de las cosas, los sedentarios llegan a constituirse símbolos visuales, imágenes hechas de diversas substancias, pero que, desde el punto de vista de su significación esencial, se reducen siempre más o menos directamente al esquematismo geométrico, origen y base de toda formación espacial. Los nómadas, por el contrario, a quienes las imágenes les están prohibidas como todo lo que tendería a retenerlos en un lugar determinado, se constituyen símbolos sonoros, los únicos compatibles con su estado de continua migración . Pero hay esto de destacable, que, entre las facultades sensibles, la vista tiene una relación directa con el espacio, y el oído con el tiempo: los elementos del símbolo visual se expresan en simultaneidad, y los del símbolo sonoro en sucesión; así pues, en este orden se opera una especie de inversión de las relaciones que hemos considerado precedentemente, inversión que, por lo demás, es necesaria para establecer un cierto equilibrio entre los dos principios contrarios de que hemos hablado, y para mantener sus acciones respectivas en los límites compatibles con la existencia humana normal. Así, los sedentarios crean las artes plásticas (arquitectura, escultura, pintura), es decir, las artes de las formas que se despliegan en el espacio; los nómadas crean las artes fonéticas (música, poesía), es decir, las artes de las formas que se desenvuelven en el tiempo; ya que, lo repetimos una vez más en esta ocasión, todo arte, en sus orígenes, es esencialmente simbólico y ritual, y no es sino por una degeneración ulterior, muy reciente en realidad, como pierde ese carácter sagrado para devenir finalmente el «juego» puramente profano al que se reduce en nuestros contemporáneos .
Así pues, he aquí donde se manifiesta el complementarismo de las condiciones de existencia: los que trabajan para el tiempo son estabilizados en el espacio; los que erran en el espacio se modifican sin cesar con el tiempo.

OLDUVAI. 12-4.

OLDUVAI. 12-4.

El problema que esto tiene es que todas las compañías y todas las naciones eluden dar cifras (arriba o abajo) por diferentes razones: ventajas competitivas, seguridad nacional, financieras, venta de acciones, etc.
Por tanto la lección es que NADIE sabe cuánto petróleo hay realmente bajo tierra y nadie sabe cuánto petróleo se ha sacado de subsuelo; por tanto, nadie sabe el petróleo que ahí queda. Hay muchas estimaciones, pero no hechos contrastados.
Con lo que la mayor parte de las personas parece, sin embargo, estar de acuerdo, es con los siguientes supuestos:
1) El petróleo es un recurso finito.
2) A medida que el petróleo se extrae de la tierra, queda menos.
3) La corteza terrestre solo puede tener una limitada cantidad de petróleo.
4) La geología de cómo se formó el petróleo y donde ha quedado atrapado sugiere que la mayor parte del petróleo de la corteza terrestre ya ha sido descubierto.
5) El petróleo comenzó a ser explotado de forma generalizada hacia 1860.
6) Tomando las mejores estimaciones desde esa fecha, se ha consumido aproximadamente la mitad del petróleo, quedando bajo tierra aproximadamente la otra mitad.
7) El problema del punto 6 es que la población mundial que consume petróleo está aumentando tan rápidamente (por ejemplo, China y su industria automovilística…) ¡que la mitad del petróleo que queda será consumido en 1/5 o 1/8 del tiempo que se utilizó para consumir la primera mitad! (la pendiente de subida fue difícil pero suave; [la pendiente de bajada será pronunciada y tortuosa]
8) Hay colegas de todo el mundo que espigan cada informe de cada una de las compañías petrolíferas, gobiernos y empresas de prospección y estiran el cuello intentando añadir algún decimal a las cifras, así que si bien puede decirse razonablemente que nadie sabe cuánto petróleo había, hay o cuanto queda, las estimaciones mejor informadas, dado que son tan diversas, probablemente no estén muy lejos de la realidad.
9) Si a ello se añaden factores como el de Irak, donde nadie sabe cuánto petróleo se extrajo en los últimos 15 años y para empezar nadie sabe cuánto petróleo había allí, parece que algunas suposiciones de que puede haber MENOS petróleo del que se pensaba inicialmente, comienzan a parecer reales y también que se puede haber explotado más de lo que originalmente se pensó; así que podemos encontrarnos (en el futuro) que el petróleo iraquí no valía la guerra en que se embarcaron!
10) La extracción y producción de la mayoría de los recursos naturales se puede trazar generalmente imaginando una curva parabólica común, en la que la extracción inicial comienza en cero a la izquierda se eleva suavemente con el tiempo hasta que llega a un cenit y luego cae suavemente con el tiempo hasta que vuelve a cero de nuevo. Se llama la “Curva de Hubbert” o el Cenit de Hubbert, por el geólogo que lo descubrió. Si se mira según se ha descrito, sería simétrica. Pero en el mundo real, no es simétrica, sino que más bien sube y baja, acomodándose a las actividades extractivas.
11) Por tanto, una definición de “cenit de la producción del petróleo” es el momento en el que, aproximadamente, se ha extraído la mitad del petróleo, quedando la otra mitad por extraer.
¿Y por qué es ésta asunto objeto de discusión tan importante?
Pues porque mientras los nuevos descubrimientos y el aumento de la producción fueron posibles, el crecimiento fue posible. Cuando los descubrimientos de recursos energéticos se agotan y la producción alcanza el techo y comienza a caer, TODO lo que en la vida depende de la energía comienza también a caer. Por tanto, el “cenit del petróleo” es un punto que tiene una importancia que es difícilmente entendida por la mayoría y es por lo que se busca desesperadamente su localización exacta en el tiempo.

ERDLC. 12-4 Ter.

ERDLC. 12-4 Ter.

Son naturalmente los pueblos agricultores los que, por eso mismo de que son sedentarios, más pronto o más tarde acaban construyendo ciudades; y, de hecho, se dice que la primera ciudad fue fundada por Caín mismo; por lo demás, esta fundación no tiene lugar sino mucho después de que se haya hecho mención de sus ocupaciones agrícolas, lo que muestra bien que hay en eso como dos fases sucesivas en el «sedentarismo», de las que la segunda representa, en relación a la primera, un grado más acentuado de fijeza y de «compresión» espacial. De una manera general, se podría decir que las obras de los pueblos sedentarios son obras del tiempo: fijados en el espacio en un dominio estrictamente delimitado, desarrollan su actividad en una continuidad temporal que se les aparece como indefinida. Por el contrario, los pueblos nómadas y pastores no edifican nada duradero, y no trabajan en vistas de un porvenir que se les escapa; pero tienen ante ellos el espacio, que no les opone ninguna limitación, sino que les abre al contrario constantemente nuevas posibilidades. Se vuelve a encontrar así la correspondencia de los principios cósmicos a los que se refiere, en otro orden, el simbolismo de Caín y de Abel: el principio de compresión, representado por el tiempo; y el principio de expansión, representado por el espacio . A decir verdad, el uno y el otro de estos dos principios se manifiestan a la vez en el tiempo y en el espacio, como en todas las cosas, y es necesario hacer la precisión de ello para evitar identificaciones o asimilaciones demasiado «simplificadas», así como para resolver a veces ciertas oposiciones aparentes; pero por ello no es menos cierto que la acción del primero predomina en la condición temporal, y la del segundo en la condición espacial. Ahora bien, el tiempo desgasta el espacio, si se puede decir, afirmando así su papel de «devorador»; y del mismo modo, en el curso de las edades, los sedentarios absorben poco a poco a los nómadas: como lo indicábamos más atrás, ese es un sentido social de la matanza de Abel por Caín.

ERDLC. 12-4 bis

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En efecto, en el simbolismo bíblico, Caín es representado ante todo como agricultor, Abel como pastor, y son así los tipos de las dos suertes de pueblos que han existido desde los orígenes de la presente humanidad, o al menos desde que se ha producido en ella una primera diferenciación: los sedentarios, dedicados a la cultura de la tierra; los nómadas, al pastoreo de los rebaños . Son, es menester insistir en ello, las ocupaciones esenciales y primordiales de esos dos tipos humanos; el resto no es más que accidental, derivado o sobreagregado, y hablar de pueblos cazadores o pescadores, por ejemplo, como lo hacen comúnmente los etnólogos modernos, es, o tomar lo accidental por lo esencial, o referirse únicamente a unos casos más o menos tardíos de anomalía y de degeneración, como se puede constatar de hecho en algunos salvajes (y los pueblos principalmente comerciantes o industriales del Occidente moderno no son, por otra parte, menos anormales, aunque de otra manera) . Cada una de estas dos categorías tenía naturalmente su ley tradicional propia, diferente una de la otra, y adaptada a su género de vida y a la naturaleza de sus ocupaciones; esta diferencia se manifestaba concretamente en los ritos sacrificiales, de donde la mención especial que se hace de las ofrendas vegetales de Caín y de las ofrendas animales de Abel en el relato del Génesis . Puesto que hacemos más particularmente llamada aquí al simbolismo bíblico, es bueno destacar seguidamente, a este propósito, que la Thorah hebraica se vincula propiamente al tipo de la ley de los pueblos nómadas: de ahí la manera en la que está presentada la historia de Caín y de Abel, que, bajo el punto de vista de los pueblos sedentarios, aparecería bajo otra luz y sería susceptible de otra interpretación; pero por lo demás, bien entendido, los aspectos correspondientes a estos dos puntos de vista están incluidos el uno y el otro en su sentido profundo, y no hay en eso en suma más que una aplicación del doble sentido de los símbolos, aplicación a la que hemos hecho una alusión parcial a propósito de la «solidificación», puesto que esta cuestión, como se verá quizás mejor todavía después, se liga estrechamente al simbolismo de la matanza de Abel por Caín. Del carácter especial de la tradición hebraica viene también la reprobación que se da en ella de ciertas artes o de ciertos oficios que convienen propiamente a los sedentarios, y concretamente a todo lo que se refiere a la construcción de habitaciones fijas; al menos la cosa fue efectivamente así hasta la época en que precisamente Israel dejó de ser nómada, al menos durante varios siglos, es decir, hasta el tiempo de David y de Salomón, y se sabe que, para construir el Templo de Jerusalem, fue menester entonces hacer llamada a obreros extranjeros .

ERDLC. 12-4.

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Caín y Abel

La «solidificación» del mundo tiene también, en el orden humano y social, otras consecuencias de las que no hemos hablado hasta aquí: a este respecto, engendra un estado de cosas en el que todo está contado, registrado y reglamentado, lo que, por lo demás, no es, en el fondo, más que otro género de «mecanización»; en nuestra época, es muy fácil constatar por todas partes hechos sintomáticos tales como, por ejemplo, la manía de los censos (que se relaciona directamente con la importancia atribuida a las estadísticas) , y, de una manera general, la multiplicación incesante de las intervenciones administrativas en todas las circunstancias de la vida, intervenciones que deben tener por efecto naturalmente asegurar una uniformidad tan completa como es posible entre los individuos, tanto más cuanto que es en cierto modo un «principio» de toda administración moderna tratar a esos individuos como a simples unidades numéricas todas semejantes entre sí, es decir, actuar como, si por hipótesis, la uniformidad «ideal» estuviera ya realizada, y obligar así a todos los hombres a ajustarse, si se puede decir, a una misma medida «media». Por otra parte, esta reglamentación cada vez más excesiva se encuentra que tiene una consecuencia muy paradójica: es que, mientras que se elogia la rapidez y la facilidad crecientes de las comunicaciones entre los países más alejados, gracias a las invenciones de la industria moderna, al mismo tiempo se establecen todos los obstáculos posibles a la libertad de esas comunicaciones, de suerte que, frecuentemente, es prácticamente imposible pasar de un país a otro, y que, en todo caso, eso ha devenido mucho más difícil hoy día que en los tiempos en los que no existía ningún medio mecánico de transporte. Eso es también un aspecto particular de la «solidificación»: en un tal mundo, ya no hay lugar para los pueblos nómadas que hasta aquí subsistían todavía en condiciones diversas, ya que llegan poco a poco a no encontrar ante ellos ningún espacio libre, y por otra parte se esfuerzan por todos los medios por conducirles a la vida sedentaria , de suerte que, bajo está relación también, no parece estar muy lejano el momento en que «la rueda cesará de girar»; por añadidura, en esta vida sedentaria, las ciudades, que representan en cierto modo el último grado de la «fijación», toman una importancia preponderante y tienden cada vez más a absorberlo todo ; y es así como, hacia el fin del ciclo, Caín acaba verdaderamente de matar a Abel.

Olduvai. 11-4.

Olduvai. 11-4.

VIDA POS PETRÓLEO

“Life after the Peak Oil”

El 18 de febrero pasado, en el foro Energy Resources, Perry Arnett, de UTA escribía... "P5, P50 and P95" :*
Son los valores de los descubrimientos de recursos naturales, que se publican como probabilidades estadísticas; por ejemplo, se podría decir:
a) Hay una “probabilidad P5” de tener un barril de petróleo en la bañera, y eso podría ser una afirmación cierta.
b) Hay una “probabilidad P95” de tener 100 barriles de petróleo en la bañera, y eso podría ser una manifestación falsa
c) O hay una “probabilidad P50” de tener entre 1 y 3 barriles de petróleo en la bañera y podría ser tanto cierto como falso, dependiendo de los hechos.
Por tanto, el asunto es: ¿Cuál es el número P que los geólogos reportan a sus jefes? ¿Y cual, el que el jefe reporta a la vez a su jefe?
Suelen decir algo así como “hay un 95 por ciento de probabilidad de que exista un barril en este nuevo descubrimiento; y existe un 5 por ciento de probabilidad de que haya tropecientos millones de barriles de petróleo en este descubrimiento y hay un 50 por ciento de probabilidad de que haya 100.000 barriles de petróleo en este descubrimiento”.
1) Un geólogo encuentra la cosa: el petróleo; informa a su jefe e infla el tamaño proyectado del descubrimiento en un pequeño porcentaje, para hacerse bueno a sí mismo (…la naturaleza humana)
2) El jefe pasa los descubrimientos de geólogo a su eslabón superior, añadiendo un pequeño porcentaje para parecer bueno él mismo.
3) Y así se va repitiendo el proceso hasta que la compañía petrolífera publica las cifras, esperando vender más acciones, por lo que la agencia publicitaria infla las cifra un poco más (Siguiendo así la cadena de reporte y evasión y evasión y reporte, ¿cual es la cifra que se termina publicando en los libros de texto que todos leemos en la escuela superior?)
4) En este punto (¡quizá 100 años de evasión!) NADIE sabe cuanto petróleo queda ahí para ser extraído. (Véase el reciente anuncio de Royal Dutch Shell que había estado diciendo al mundo, desde siempre, que tenían un 20% más de reservas de las que ahora admiten tener. Y el anuncio de hoy de la compañía de gas El Paso de un 41% de reducción (¡) de sus reservas probadas.
Así que la única forma de saber realmente cuánto petróleo queda, es tomar los datos o las cifras anteriores de la producción de CADA pozo y sumar los totales.

ERDLC. 11-4 ter.

ERDLC. 11-4 ter.

De todo eso resulta también que la «solidificación» del mundo se presenta en cierto modo con un doble sentido: considerada en sí misma, en el curso del ciclo, como la consecuencia de un movimiento descendente hacia la cantidad y la «materialidad», tiene evidentemente una significación «desfavorable» e incluso «siniestra», opuesta a la espiritualidad; pero, por otro lado, por ello no es menos necesaria para preparar, aunque de una manera que se podría decir «negativa», la fijación última de los resultados del ciclo bajo la forma de la «Jerusalem celeste», en la que estos resultados devendrán de inmediato los gérmenes de las posibilidades del ciclo futuro. Únicamente, no hay que decir que, en esta fijación última misma, y para que sea así verdaderamente una restauración del «estado primordial», es menester una intervención inmediata de un principio transcendente, sin lo cual nada podría ser salvado y el «cosmos» se desvanecería pura y simplemente en el «caos»; es está intervención la que produce el «vuelco» final, ya figurado por la «transmutación» del mineral en la «Jerusalem celeste», y que conduce seguidamente a la reaparición del «Paraíso terrestre» en el mundo visible, donde habrá en adelante «nuevos cielos y una nueva tierra», puesto que será el comienzo de otro Manvantara y de la existencia de otra humanidad.

ERDLC. 11-4 bis

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Se podría decir que es este mismo círculo el que se cambia finalmente en un cuadrado, puesto que las dos extremidades deben reunirse o más bien (puesto que el ciclo no está nunca realmente cerrado, lo que implicaría una repetición imposible) corresponderse exactamente; la presencia del mismo «Árbol de la Vida» en el centro en los dos casos, indica bien que no se trata en efecto más que de dos estados de una misma cosa; el cuadrado figura aquí el acabamiento de las posibilidades del ciclo, que estaban en germen en el «recinto orgánico» circular del comienzo, y que son entonces fijadas y estabilizadas en un estado en cierto modo definitivo, al menos en relación a este ciclo mismo. Este resultado final puede ser representado también como una «cristalización», lo que responde siempre a la forma cúbica (o cuadrada en su sección plana): se tiene entonces una «ciudad» con un simbolismo mineral, mientras que, en el comienzo, se tenía un «jardín» con un simbolismo vegetal, donde la vegetación representa la elaboración de los gérmenes en la esfera de la asimilación vital . Recordaremos lo que hemos dicho más atrás sobre la inmovilidad del mineral, como imagen del término hacia el que tiende la «solidificación» del mundo; pero hay lugar a agregar que aquí se trata del mineral considerado en un estado ya «transformado» o «sublimado», ya que son piedras preciosas las que figuran en la descripción de la «Jerusalem celeste»; es por eso por lo que la fijación no es realmente definitiva más que en relación al ciclo actual, y, más allá del «punto de detención», esta misma «Jerusalem celeste», en virtud del encadenamiento causal que no admite ninguna discontinuidad efectiva, debe devenir el «Paraíso terrestre» del ciclo futuro, puesto que el comienzo de éste y el fin del que le precede no son propiamente más que un solo y mismo momento visto desde dos lados opuestos .
Por ello no es menos verdad, que si uno se limita a la consideración del ciclo actual, llega finalmente un momento en el que la «rueda cesa de girar», y, aquí, como siempre, el simbolismo es perfectamente coherente: en efecto, una rueda es también una figura circular, y, si se deformara de manera de devenir finalmente cuadrada, es evidente que entonces no podría sino detenerse. Es por eso por lo que el momento de que se trata aparece como un «fin del tiempo»; y es entonces cuando, según la tradición hindú, los «doce Soles», brillarán simultáneamente, ya que el tiempo es medido efectivamente por el recorrido del Sol a través de los doce signos del Zodiaco, que constituyen el ciclo anual, y, al estar detenida la rotación, los doce aspectos correspondientes se fundirán por así decir en uno solo, entrando así en la unidad esencial y primordial de su naturaleza común, puesto que no difieren más que bajo la relación de la manifestación cíclica que entonces estará terminada . Por otra parte, el cambio del círculo en un cuadrado equivalente , es lo que se designa como la «cuadratura del círculo»; aquellos que declaran que éste es un problema insoluble, aunque ignoran totalmente su significación simbólica, se encuentra que tienen razón de hecho, puesto que esta «cuadratura», entendida en su verdadero sentido, no podrá ser realizada más que en el fin mismo del ciclo .

ERDLC.11-4

ERDLC.11-4

(...) el cubo representa la tierra en todas las acepciones tradicionales de esta palabra, es decir, no solo la tierra en tanto que elemento corporal así como lo hemos dicho hace un momento, sino también un principio de orden mucho más universal, el que la tradición extremo oriental designa como la Tierra (Ti) en correlación con el Cielo (Tien): las formas esféricas o circulares son referidas al Cielo, y las formas cúbicas o cuadradas a la Tierra; como estos dos términos complementarios son equivalentes de Purusha y de Prakriti en la doctrina hindú, es decir, como no son más que otra expresión de la esencia y de la substancia entendidas en el sentido universal, se llega también aquí exactamente a la misma conclusión que precedentemente; y es evidente que, como las nociones mismas de esencia y de substancia, el mismo simbolismo es siempre susceptible de aplicarse a niveles diferentes, es decir, tanto a los principios de un estado particular de existencia como a los del conjunto de la manifestación universal. Al mismo tiempo que esas formas geométricas, también se refieren al Cielo y a la Tierra los instrumentos que sirven para trazarlas respectivamente, es decir, el compás y la escuadra, tanto en el simbolismo de la tradición extremo oriental como en el de las tradiciones iniciáticas occidentales ; y las correspondencias de estas formas dan lugar naturalmente, en diversas circunstancias, a múltiples aplicaciones simbólicas y rituales .
Otro caso en el que la relación de estas mismas formas geométricas se pone también en evidencia, es el del simbolismo del «Paraíso terrestre» y de la «Jerusalém celeste», del que ya hemos tenido ocasión de hablar en otra parte ; y este caso es particularmente importante desde el punto de vista donde nos colocamos al presente, puesto que se trata precisamente de las dos extremidades del ciclo actual. Ahora bien, la forma del «Paraíso terrestre», que corresponde al comienzo de este ciclo, es circular, mientras que la de la «Jerusalem celeste», que corresponde a su fin, es cuadrada ; y el recinto circular del «Paraíso terrestre» no es otra cosa que el corte horizontal del «Huevo del Mundo», es decir, de la forma esférica universal y primordial .

Estas son las hazañas de los esbirros de Bush

Estas son las hazañas de los esbirros de Bush

ASESINOS!!!!!!!!!!

En Faluya, estos son los "terroristas" contra los que disparan los valientes mercenarios de la democracia.

(Si no salen las fotos de atrocidades, meter en Google u otro buscador "Al Jazeera".)

Olduvai. 7-4.

Olduvai. 7-4.

Esto no es Expediente X. Es algo muy serio.
RESUMEN Y CONCLUSIONES

La teoría de la civilización se puede retrotraer desde la filosofía griega, hacia el 500 a.d. C., hasta un grupo de respetados científicos del siglo XX. Por ejemplo: las referencias de dos modelos de simulación realizadas en los años 70, ponen la esperanza de vida de la civilización entre 100 y 200 años. LA Teoría de Olduvai se define específicamente como la relación entre la producción mundial de energía y la población mundial. Establece que la esperanza de vida de la Civilización Industrial es igual o menor de 100 años: entre 1930 y 2030. La teoría se ha contrastado con datos históricos entre 1920 y 1999.

Aunque todas las fuentes de energía son importantes, la Teoría de Olduvai establece que la electricidad es la quintaesencia de la Civilización Industrial. La producción de energía mundial per capita se incrementó enormemente entre 1945 y el la fecha del cenit o pico máximo, en 1979. Desde entonces hasta 1999, y por primera vez en la Historia, decreció entre 1979 y 1999 a un ritmo de un 0,33% anual (la “pendiente” de Olduvai, en la Figura 4). Después, entre 2000 y 2011, según el esquema de Olduvai, la producción de energía per capita, se reducirá en un 0,70% anual (el “declive” de Olduvai). Después, entre el 2012 habrá una serie de cortes eléctricos permanentes en todo el mundo. Esos cortes, junto con otros factores, provocarán una caída del consumo de energía per capita hasta el 2030 de un 3,32% anual, hasta alcanzar el mismo valor que en 1930 (el “precipicio” de Olduvai). Por definición, la duración de la Civilización Industrial es igual o menor de 100 años.

El “declive” de Olduvai entre el 2001 y el 2011 (Figura 4) puede parecerse a la Gran Depresión que tuvo lugar entre 1929 y 1939: desempleo, colas para las comidas de caridad y gentes sin hogar. En cuanto al “precipicio” de Olduvai, no conozco precedente en la historia humana.

Los gobiernos han perdido todo respeto. Las organizaciones mundiales son ineficaces. El neotribalismo está rampante. La población supera los seis mil millones y sigue creciendo. El calentamiento global y los nuevos virus son portada todos los días. La fiabilidad de las redes eléctricas está cayendo. Y en el momento en que la energía desaparezca, estaremos de vuelta en la Edad de Piedra.

En 1971 llegué a la siguiente conclusión: “Si Dios hizo la Tierra para ser habitada por seres humanos, desde luego la hizo para el modo de vida de la Edad de Piedra”. La Teoría de Olduvai debe someterse a juicio.

Referencias

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En estos días me siento machadiano.

En estos días me siento machadiano.

(...=
'No puedo cantar ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en la mar'.

(era así el final de su saeta o algo parecido).

ERDLC. 7-4 ter.

ERDLC. 7-4 ter.

Por otra parte, el cubo es al contrario la forma más «fijada» de todas, si se puede expresar así, es decir, la que corresponde al máximo de «especificación»; esta forma es también la que se atribuye, entre los elementos corporales, a la tierra, en tanto que ésta constituye el «elemento terminal y final» de la manifestación en este estado corporal ; y, por consiguiente, corresponde también al fin del ciclo de la manifestación, o a lo que hemos llamado el «punto de detención» del movimiento cíclico. Así pues, esta forma es en cierto modo la del «sólido» por excelencia , y simboliza la «estabilidad», en tanto que ésta implica la detención de todo movimiento; por lo demás, es evidente que un cubo que reposa sobre una de sus caras es, de hecho, el cuerpo cuyo equilibrio presenta el máximo de estabilidad. Importa destacar que esta estabilidad, al término del movimiento descendente, no es y no puede ser nada más que la inmovilidad pura y simple, cuya imagen más aproximada, en el mundo corporal, nos está dada por el mineral; y esta inmovilidad, si la misma pudiera ser enteramente realizada, sería propiamente, en el punto más bajo, el reflejo inverso de lo que es, en el punto más alto, la inmutabilidad principial. La inmovilidad, o la estabilidad así entendida, representada por el cubo, se refiere pues al polo substancial de la manifestación, del mismo modo que la inmutabilidad, en la que están comprendidas todas las posibilidades en el estado «global» representado por la esfera, se refiere a su polo esencial ; y es por eso por lo que el cubo simboliza también la idea de «base» o de «fundamento», que corresponde precisamente a este polo substancial . Señalaremos también desde ahora que las caras del cubo pueden ser consideradas como respectivamente orientadas dos a dos según las tres dimensiones del espacio, es decir, como paralelas a los tres planos determinados por los ejes que forman el sistema de coordenadas al que este espacio es referido y que permite «medirle», es decir, realizarle efectivamente en su integralidad; como, según lo que hemos explicado en otra parte, los tres ejes que forman la cruz de tres dimensiones deben ser considerados como trazados a partir del centro de una esfera cuya expansión indefinida llena el espacio todo entero (y los tres planos que determinan esos ejes pasan también necesariamente por este centro, que es el «origen» de todo el sistema de coordenadas), esto establece la relación que existe entre esas dos formas extremas de la esfera y del cubo, relación en la que lo que era interior y central en la esfera se encuentra en cierto modo «vuelto del revés» para constituir la superficie o la exterioridad del cubo .