Blogia
eedm

ERDLC. 16-4. Ter.

ERDLC. 16-4. Ter. Una suerte de «prefiguración» de esta absorción del tiempo por el espacio, ciertamente muy inconsciente en sus autores, se encuentra en las recientes teorías físicomatemáticas que tratan el complejo «espacio-tiempo» como constituyendo un conjunto único e indivisible; por lo demás, lo más frecuentemente, se da de esas teorías una interpretación inexacta, al decir que consideran el tiempo como una «cuarta dimensión» del espacio. Sería más justo decir que consideran el tiempo como comparable a una «cuarta dimensión», en el sentido de que, en las ecuaciones del movimiento, juega el papel de una cuarta coordenada que se agrega a las tres coordenadas que representan las tres dimensiones del espacio; es bueno destacar que esto corresponde a la representación geométrica del tiempo bajo una forma rectilínea, cuya insuficiencia hemos señalado precedentemente, y ello no puede ser de otro modo, en razón del carácter puramente cuantitativo de las teorías de que se trata. Pero lo que acabamos de decir, aunque rectifica hasta un cierto punto su interpretación «vulgarizada», no obstante es inexacto también: en realidad, lo que juega el papel de una cuarta coordenada no es el tiempo sino lo que los matemáticos llaman el «tiempo imaginario» ; y esta expresión, que no es en sí misma más que una singularidad de lenguaje que proviene del empleo de una notación completamente «convencional», toma aquí una significación bastante inesperada. En efecto, decir que el tiempo debe devenir «imaginario» para ser asimilable a una «cuarta dimensión» del espacio, no es otra cosa, en el fondo, que decir que para eso es menester que deje de existir realmente como tal, es decir, que la transmutación del tiempo en espacio no es realizable propiamente más que en el «fin del mundo» .
De eso se podría concluir que es perfectamente inútil buscar lo que puede ser una «cuarta dimensión» del espacio en las condiciones del mundo actual, lo que tiene al menos la ventaja de cortar de raíz todas las divagaciones «neoespiritualistas» de las que hemos dicho algunas palabras más atrás; ¿pero es menester concluir de ello que la absorción del tiempo por el espacio debe traducirse efectivamente por la agregación a éste de una dimensión suplementaria, o eso no es también más que una «manera de hablar»? Todo lo que es posible decir a este respecto, es que, puesto que la tendencia expansiva del espacio ya no es contrariada ni restringida por la tendencia compresiva del tiempo, el espacio debe recibir naturalmente, de una manera o de otra, una dilatación que lleve en cierto modo su indefinidad a una potencia superior ; pero no hay que decir que en eso se trata de algo que no podría ser representado por ninguna imagen tomada al dominio corporal.

0 comentarios