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Olduvai.28-3 (sigue)

Olduvai.28-3 (sigue) LA EVOLUCIÓN DE UNA IDEA

“¡Qué gloriosa sociedad tendríamos si los hombres y mujeres pudiesen regular sus asuntos, como hacen millones de células en un embrión en desarrollo!” Hans Speman, 1938

Las semillas de la Teoría de Olduvai se plantaron ya hace tiempo. Por ejemplo, el poeta griego Píndaro (522-438 a.d.C) escribió: ¿Qué rumbo tomar después del anochecer? ¿Ha escrito el destino que debemos correr hasta el final?” (Eiseley, 1970)

El alumno árabe Ibn Khaldun (en español Ibn Jaldún) (1332-1406), creía que la “solidaridad de grupo” era el requisito previo de toda civilización. “La civilización necesita los valores tribales para sobrevivir, pero esos mismos valores son destruidos por la civilización. En concreto, la civilización urbana destruye los valores tribales con lujos que debilitan los lazos jerárquicos y de comunidad y con deseos artificiales de nuevos tipos de cocina, nuevas modas en el vestido, casas más grandes y otras novedades de la vida urbana” (Weatherford, 1994).

Joseph Gravill observó en 1665 que, aunque el uso de máquinas hacía la vida más fácil, también la hacía más dependiente. “Por ejemplo, si se estimulan las demandas artificiales, los recursos se van consumiendo a un ritmo creciente” (Eiseley, 1970)

Pero por lo que se, fue el escritor y aventurero Washington Irving (1783-1859) el que primero se dio cuenta de que la civilización podría colapsar rápidamente.

Las naciones están perdiendo rápidamente su nacionalidad. El gran y creciente intercambio de modas y la uniformidad de opiniones mediante la difusión de la literatura, están destruyendo rápidamente aquellas peculiaridades que prevalecían con anterioridad. Dentro de poco nos haremos un solo pueblo, a menos que una vuelta a la barbarie nos arroje de nuevo en el caos. (Irving, 1822).

El primer manifiesto que he encontrado de que la civilización Industrial está a punto de colapsar en una forma de vida primitiva, vino del biólogo y matemático Alfred Lotka.

La especie humana, vista desde una amplia perspectiva y como un ente que incluye sus aspectos económico e industrial ha cambiado firme y radicalmente su carácter, en el periodo en que vivimos. En este sentido nos hemos alejado del punto de equilibrio un hecho muy significativo, desde un punto de vista práctico, porque implica que tenemos un periodo de ajuste para volver a alcanzar el equilibrio y sería muy optimista el que creyese que esto se puede lograr sin esfuerzo ni trabajo....Mientras, ese repentino declive puede parecer simplemente una vuelta al equilibrio eterno, ya que las ganancias previas se compensarían con las pérdidas, pero dicho declive no dejaría de sentirse como una catástrofe superlativa. Nuestros descendientes, si es que ese es su destino, quedarían pobremente compensados y verían que, de hecho, nosotros vivimos en la abundancia y el lujo. (Lotka, 1925).

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