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La venganza del neolítico. 22-3.

La venganza del neolítico. 22-3. Durante la crisis de 1973 el Club de Roma hizo unas profecías apocalípticas sobre el final del mundo industrializado si no se imponía el neomaltusianismo y demás remedios tecnocráticos (no hablemos de revolución, que esta gente eran oligarcas). Con el declive de la OPEP (que no ha llegado a eliminar su poder a día de hoy), la disponibilidad de petróleo más o menos barato (gracias a oportunas invasiones como la de Iraq) y las promesas fáusticas de nuevas energías, parece que se ha pasado del catastrofismo al optimismo ingenuo. Incluso parece que la supuesta “izquierda” da por sentado que el capitalismo (en su actual fase turboliberal y tecnologista) es invulnerable, cuando lo que ocurre es que:
1.-No hay oponentes que puedan amenazarlo a gran escala.
2.-Esconde sus problemas de fondo bajo lo que SCR ha llamado “engañismo”(propaganda a gran escala y distracción por medio de supuestas “emergencias noticiables” como el terrorismo o trivialidades de la prensa rosa).
Cuando éramos niños (estoy hablando de treintañeros, no de viejos jubilados) el año 2000 se imaginaba en forma de colonización de planetas e incluso creación de atmósferas por medios artificiales; los coches volaban, había ciudades submarinas, y la energía de fusión (eólica-solar para los creyentes en el ecologismo estricto) nos habían librado del sucio petróleo y de las terroríficas centrales nucleares de fisión.
Pues bien, estamos en pleno siglo XXI y no hemos visto aún coches que vuelan (salvo en las películas), ni energías revolucionarias a gran escala (se habla del hidrógeno pero su desarrollo es lento y decepcionante) ni colonias espaciales (a pesar de las promesas electorales de Bush, la carrera espacial está muy tocada desde hace dos décadas largas).
Parafraseando a cierto político español (con perdón), “el futuro ya no es lo que era”. Vivimos la venganza del pasado en forma de líderes religiosos iluminados, hambrunas iguales o peores que las medievales en lejanos países (pero que un día pueden llegar hasta aquí), nuevos piratas, ejércitos privados...El corolario a todo esto probablemente sea la “venganza del Neolítico” sobre la revolución industrial. Aunque es un tema que tenemos poco perfilado, podemos asegurar que todo apunta a una profunda decadencia del mundo que conocemos. Esto puede sonar a letanía apocalíptica, pero lo realmente apocalíptico es no prestar atención a los “signos de los tiempos”(en versión laica) y hacer como los patricios romanos, encerrados en su mundo artificial de esclavos y orgías mientras los bárbaros estaban a las puertas de Roma. Los bárbaros de hoy no son los inmigrantes sino el descontrol de una ciencia dominada por el tecnologismo, los integrismos varios (encabezados por el economicismo), el derrumbe del mito de la democracia, el demofascismo rampante en todo Occidente, la desintegración moral y social...

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