
cuando Santo Tomás de Aquino dice que «numerus stat ex parte materiæ», es efectivamente del número cuantitativo de lo que se trata, y con eso afirma precisamente que la cantidad tiende inmediatamente al lado substancial de la manifestación; decimos substancial, ya que materia, en el sentido escolástico, no es la «materia» tal como la entienden los físicos modernos, sino la substancia, ya sea en su acepción relativa cuando es puesta en correlación con forma y referida a los seres particulares, ya sea también, cuando se trata de materia prima, como el principio pasivo de la manifestación universal, es decir, la potencialidad pura, que es el equivalente de Prakriti en la doctrina hindú. No obstante, desde que se trata de «materia», en cualquier sentido que se quiera entender, todo deviene particularmente obscuro y confuso, y sin duda no sin razón ; así, mientras que hemos podido mostrar suficientemente la relación de la cualidad con la esencia sin entrar en largos desarrollos, deberemos extendernos más sobre lo que concierne a la relación de la cantidad con la substancia, ya que nos es menester primero llegar a elucidar los diferentes aspectos bajo los cuales se presenta lo que los Occidentales han llamado «materia», incluso antes de la desviación moderna donde esta palabra estaba destinada a desempeñar un papel tan grande; y, por lo demás, eso es tanto más necesario cuanto que esta cuestión se encuentra en cierto modo en la raíz misma del tema principal de nuestro estudio.
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