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Zen. 2-6-2004

Zen. 2-6-2004 Antes de nacer, permanecemos en la matriz. Minúsculas partículas en forma de cuchara saltan y se precipitan hacia delante. Primero los champiñones del padre van al encuentro de los champiñones de la madre, y enseguida, ¡Paff!, una célula única es creada. Este champiñón situado justamente en el centro de la matriz, poco a poco, por un proceso metabólico, se vuelve viable. Sin preocuparse del ego, nace. Una minúscula cosita ha nacido. Después se pone a mamar del pecho de su madre y crece. Ingiere alimentos, come lo que necesita y deja caer el demonio en los retretes. Después, nuevamente en un restaurante engulle al demonio. En el baño, le corre el sudor; en la peluquería caen sus cabellos. De esta manera metabolizamos nuestro camino hasta aquí y así, "Las nubes flotantes de los cinco skandhas van y vienen sin rumbo."
El espíritu es exactamente igual, como en la frase: "Las burbujas de los tres venenos se elevan y se desvanecen sin sustancia." Los tres venenos son la codicia, la cólera y la estupidez. Los tres son burbujas en la superficie del agua. Antiguamente Shokusannui dijo: "En este mundo, río a la deriva, los movimientos del espíritu son las burbujas." Todo el mundo es una burbuja. La gente se lamenta o se alegra, ama o detesta, dice que eso es mentira o verdad. Pero esta clase de cosas es "cuando uno se despierta plenamente al cuerpo del dharma, ningún objeto existe", es: "La fuente original de nuestra propia naturaleza es la naturaleza de Buda."

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