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Zen. 26-5. Bis.

Zen. 26-5. Bis. Los Darani de los hindúes y los Waka y Haiku japoneses son excelentes, pero las cualidades de la literatura china son totalmente particulares. Además, la literatura taoísta era muy popular en los tiempos de la transmisión del Zen, y dicen que influenció a éste.
Yo no soy especialista en Historia y no sabría decir lo que procede del Zen o de la literatura china, ni lo que vino primero, pero en todo caso, cierto tipo de literatura zen, profunda e inefable, apareció. De una gran cualidad poética, está escrita en una lengua de poderosas sonoridades en versos sobrios y sutiles.
Había un hombre de nombre Fugai Zenji. Entre sus discípulos hubo tres grandes hombres: Ekido, Tanzan y Mukan. Parece ser que este Fugai era tan gordo que daba miedo. Era un músico excelente y un calígrafo de talento. Sus dibujos eran verdaderamente elegantes; yo tengo un Paranirvana de Buda hecho por él. Es mi tesoro y no se lo daría a nadie aunque me lo pidiera. Inspirado por este Paranirvana de Buda durante varias decenas de años he celebrado con entusiasmo una ceremonia anual por el paranirvana.
De entre los tres discípulos de Fugai, uno practicaba zazen, el otro no hacía más que leer y escribir un manuscrito que intentaba descifrar con una lupa, y el tercero jamás cogía un libro ni se sentaba nunca en zazen; se contentaba con gallear con insolencia. Fugai Osho dijo al que practicaba solamente zazen: "Tienes una buena postura, eso es lo más importante para un monje zen. He aquí un zafu para el que he ahorrado durante mucho tiempo. Te lo regalo." "¡Oh, gracias!", respondió el discípulo. En nuestros días importamos el miraguano, pero en los tiempos antiguos no ocurría así. Un zafu costaba entre tres y cinco rio y esto era mucho dinero. Por eso el discípulo exclama: "¡Oh, gracias!." A partir de entonces, dicen que éste se concentró aún más en zazen.
El segundo se consagraba exclusivamente a escribir notas y comentarios. El maestro le dijo: "Haces un notable trabajo de investigación. Un monje zen puede sentarse en zazen o fanfarronear, pero si no es instruido, no vale nada. He aquí un libro que yo estudié y copié cuando era joven. Te lo doy." "¡Oh, gracias!." Cuentan que este hombre estudió en adelante todavía con más ardor.
El último no hacía más que jactarse; era un verdadero desvergonzado. Como si estuviese golpeando un tambor, fanfarroneaba sin cesar. El maestro le llama y le dice: "Tienes mucho talento, se puede hacer zazen o estudiar tanto como se quiera, pero si no se tiene talento, eso no tiene ningún valor. Para cualquier cosa, un monje tiene que tener talento." Después de esto este hombre se volvió aún más arrogante; añadió un último toque de impudor a su talento y se vanagloriaba todavía más. ¿Quienes eran estos tres hombres? El que hacía solamente zazen se llamaba Ekido Zenji. El que se consagraba exclusivamente al estudio, Mukan Osho, y el que se alababa todo el tiempo, Hata Tanzan Osho, es el que en los primeros años de la era Meiji enseñaba filosofía en la universidad imperial, llevaba un vestido occidental, se dejaba crecer la barba y se vanagloriaba.
Como quiera que sea, es Mukan Osho el que prepara el Shodoka Preparado para la Recitación y lo publica. Hasta ahí, los caracteres indican como el canto no figuraba en el texto. Pero el Shodoka está considerado como "la música ceremonial" por excelencia del canon búdico. El Shodoka Preparado para la Recitación había nacido. En él figura también una introducción escrita por Rugaï Osho.
Este Shodoka es mucho menos sofisticado que el Hekigan, el Shoyo Roku y el Mumonkan. A decir verdad, estos últimos así como sus notas preliminares y sus comentarios críticos dan la impresión de que están en contradicción con las "palabras y la letra" del Zen. En lo que concierne a la literatura japonesa, el Shin Jin Mei, el Shodoka, o el Shandokai y el Hokyo Zan Mai tienen algo de la sensibilidad del Manyoshu.
Por otra parte, el Shoyo Roku o el Hekigan tienen un fuerte sabor literario y se parecen a obras más recientes incluso que el Kokinshu japonés. Además, si se las juzga según su esencia, se tiene el sentimiento de que una expresión tan sofisticada tiene menos eficacia. Por eso, obras como el Shin Jin Mei, el Shodoka y el Hokyo Zan Mai son verdaderamente lo mejor y más elevado de la literatura zen. El Shodoka es llamado también Daijo Ketsugi Kyo de Shintan Shoja. Es un Ketsugi Ky (sutra que resuelve los problemas) mahayana escrito por un sabio chino. Estas son las cualidades y el rango del Shodoka.

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