ERDLC. 5-4.
Sea como sea, es muy cierto que, por el hecho mismo de que los historiadores emprenden todas sus investigaciones colocándose en un punto de vista moderno y profano, encuentran en el tiempo ciertas «barreras» más o menos completamente infranqueables; y como lo hemos dicho en otra parte, la primera de esas «barreras» se encuentra colocada hacia el siglo VI antes de la era cristiana, donde comienza lo que uno puede llamar, con las concepciones actuales, la historia propiamente dicha, de suerte que la antigüedad que ésta considera no es, en suma, sino una antigüedad muy relativa. Se dirá sin duda que las excavaciones recientes han permitido remontar mucho más atrás, sacando a la luz restos de una antigüedad mucho más remota que esa, y eso es verdad hasta un cierto punto; únicamente, lo que es bastante destacable, es que entonces ya no hay ninguna cronología cierta, de suerte que las divergencias en la estimación de las fechas de los objetos y de los acontecimientos varían sobre siglos y a veces incluso sobre milenios enteros; además, nadie llega a hacerse ninguna idea por poco clara que sea de las civilizaciones de aquellas épocas tan lejanas, porque ya no se pueden encontrar, con lo que existe actualmente, los términos de comparación que se encuentran todavía cuando no se trata más que de la antigüedad «clásica», lo que no quiere decir que ésta, del mismo modo que la Edad Media que está no obstante aún más cerca de nosotros en el tiempo, no esté desfiguradísima en las representaciones que dan de ella los historiadores modernos. Por lo demás, la verdad es que todo lo que las excavaciones arqueológicas han hecho conocer de más antiguo hasta aquí no se remonta más que a los alrededores del comienzo del Kali-Yuga, donde se encuentra colocada naturalmente una segunda «barrera»; y, si se pudiera llegar a franquear ésta por un medio cualquiera, habría todavía una tercera que corresponde a la época del último gran cataclismo terrestre, es decir, del que se designa tradicionalmente como la desaparición de la Atlántida; ¡evidentemente sería completamente inútil querer remontar todavía más lejos, ya que, antes de que los historiadores hayan llegado a ese punto, el mundo moderno habrá tenido mucho tiempo de desaparecer a su vez!
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