
Apenas hay necesidad de notar que los «clarividentes», según las escuelas a las que se vinculan, no dejan de ver «fluidos» o «radiaciones», y es lo mismo también así, concretamente entre los teosofistas, que ven átomos o electrones; en eso como en muchas otras cosas, lo que ven de hecho, son sus propias imágenes mentales, que, naturalmente, son siempre conformes a las teorías particulares en las que creen. Es también así como ven la «cuarta dimensión», e incluso todavía otras dimensiones suplementarias del espacio; y esto nos lleva a decir algunas palabras, para terminar, de otro caso que depende igualmente de la «mitología» científica, y que es lo que llamaríamos de buena gana el «delirio de la cuarta dimensión». Es menester convenir que la «hipergeometría» estaba hecha para sorprender la imaginación de gentes que no poseen conocimientos matemáticos suficientes como para darse cuenta del verdadero carácter de una construcción algebraica expresada en términos de geometría, ya que no se trata de otra cosa en realidad; y, destacámoslo de pasada, eso es también un ejemplo de los peligros de la «vulgarización». Así, mucho antes de que los físicos hayan pensado en hacer intervenir la «cuarta dimensión» en sus hipótesis (devenidas por lo demás mucho más matemáticas que verdaderamente físicas, en razón de su carácter cada vez más cuantitativo y «convencional» a la vez), los «psiquistas» (todavía no se decía los «metapsiquistas» en aquel entonces) se servían ya de ella para explicar los fenómenos en los cuales un cuerpo sólido parece pasar a través de otro; y, también ahí, eso no era para ellos más que una simple imagen que «ilustraba» de una cierta manera lo que se puede llamar las «interferencias» entre dominios o estados diferentes, lo que hubiera sido aceptable; pero es muy realmente, pensaban, como el cuerpo en cuestión había pasado por la «cuarta dimensión». Por lo demás, en eso no se trataba más que de un comienzo, y, en estos últimos años se han visto, bajo la influencia de la física nueva, escuelas ocultistas que han llegado hasta edificar la mayor parte de sus teorías sobre esta misma concepción de la «cuarta dimensión»; por lo demás, a este propósito, se puede destacar que el ocultismo y la ciencia moderna tienden cada vez más a unirse a medida que la «desintegración» avanza poco a poco, porque los dos se dirigen ahí por vías diferentes. Más adelante tendremos que volver a hablar de la «cuarta dimensión» bajo otro punto de vista; pero, por el momento, ya hemos dicho bastante sobre todo eso, y es tiempo de pasar a otras consideraciones que se refieren más directamente a la cuestión de la «solidificación» del mundo.
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