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ERDLC. 25-3 Quater

ERDLC. 25-3 Quater No obstante, una concepción tan notoriamente insuficiente es la que Descartes ha querido aplicar a todos los fenómenos del mundo corporal, por eso mismo de que reducía la naturaleza toda entera de los cuerpos a la extensión, y porque, por otra parte, no consideraba a ésta más que bajo un punto de vista puramente cuantitativo; y, lo mismo que los mecanicistas más recientes y los materialistas, ya no hacía a este respecto ninguna diferencia entre los cuerpos dichos «inorgánicos» y los seres vivos. Decimos los seres vivos, y no solo los cuerpos organizados, porque el ser mismo se encuentra aquí efectivamente reducido al cuerpo, en razón de la famosísima teoría cartesiana de los «animales máquinas», que es una de las más sorprendentes absurdidades que el espíritu de sistema haya engendrado nunca; es solo cuando llega a considerar el ser humano cuando Descartes, en su física, se cree obligado a especificar que aquello de lo que está hablando no es más que el «cuerpo del hombre»; ¿y qué vale justamente esta restricción, desde que, por hipótesis, todo lo que ocurre en este cuerpo sería exactamente lo mismo si el «espíritu» estuviera ausente? En efecto, el ser humano, debido al dualismo, se encuentra como cortado en dos partes que ya no llegan a unirse y que no pueden formar un compuesto real, puesto que, al suponérselas absolutamente heterogéneas, no pueden entrar en comunicación por ningún medio, de suerte que toda acción efectiva de la una sobre la otra se hace por eso mismo imposible. Además, se ha pretendido por otra parte explicar mecánicamente todos los fenómenos que se producen en los animales, comprendidas las manifestaciones cuyo carácter es más evidentemente psíquico; así pues, uno puede preguntarse por qué no sería lo mismo en el hombre, y si no es permisible desdeñar el otro lado del dualismo como no concurriendo en nada a la explicación de las cosas; de eso a considerarle como una complicación inútil y a tratarle de hecho como inexistente, y seguidamente a negarle pura y simplemente, no hay mucho trecho, sobre todo para hombres cuya atención está toda vuelta constantemente hacia el dominio sensible, como es el caso de los occidentales modernos; y es así como la física mecanicista de Descartes debía preparar inevitablemente la vía al materialismo.

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