13M -fin
El resto de la historia ya es conocido. Zapatero presidente, un poco por accidente, y el cierre de la crisis de nuevo por obra y gracia de las urnas.Pero tengo claro que entre el 11 y el 14 de marzo hubo una verdadera crisis institucional, provocada por la torpeza del gobierno y la pasividad de la oposición, que nos habría llevado incluso a un cambio de régimen si el PP no se hubiese bajado del burro de la mentira a última hora. ¿Habría sido un cambio a mejor o a peor? No lo sé.
El nudo de la tragicomedia se vivió sin duda el 13 de marzo por la noche: podría haberse aplazado la votación o reconocer la pista islámica, Aznar escogió lo segundo. Soberbio pero tonto no...
Tengamos en cuenta que un aplazamiento de elecciones con lo que estaba pasando habría supuesto para muchos un golpe de estado civil, incluso...Habría sido una ironía del destino que los salvapatrias defensores de la Constitución se hubiesen cargado el marco jurídico-político con su gestión imprudente de las crisis. Aznar habría pasado a la historia no como un presidente chulesco y belicista, sino también como el homicida por accidente del régimen surgido de la Transición.
Junto con el espectro del terremoto sociopolítico y de crisis del régimen constitucional, el 13M fue crucial desde el momento en que las concentraciones frente a las sedes del PP no tuvieron un convocante claro, como sucedió en 2003 con el NO A LA GUERRA. Fue una manifestación política sin duda, pero apartidista. El ciudadano-consumidor , habitualmente reducido a un consumidor pasivo de televisión basura y productos de hipermercado, tuvo una especie de cortocircuito mental ,tanto por la labor del poco periodismo desleal que funcionó como por radio macuto (personal o por la rebelión de las máquinas (Internet, teléfonos).
Este acontecimiento no es trivial. El espectro de la izquierda institucional y la ultraizquierda no tuvieron más que aprovecharse de la protesta difusa, pero no la dirigieron desde el principio, lo cual da una idea positiva: el ser humano no está embrutecido del todo, como creen tanto los engañistas como los alternativos usualmente.
Somos tontos pero no tanto. El engaño estaba siendo demasiado evidente, la presión psicológica era enorme, se veía en las caras en las calles y en los trabajos. Por algún sitio y en algún momento iba a reventar la tensión, y ese momento fueron las grandes ciudades el sábado por la noche (cuando normalmente explota la tensión etílica, pero esta vez fue política).
En fin, hemos vivido unos días muy intensos, pero sobre todo el sábado pasado ha pasado a la Historia (al menos no oficial) como el día en que los ciborgs (humano-móvil, humano-radio y humano-ordenador) se rebelaron contra la vieja maquinaria de la propaganda. Sin duda, hay un uso inteligente de la tecnología, todo ello sin caer en loas acríticas al tecnologismo.
¿Volverán a rebelarse las máquinas humanas en otras ocasiones? Es probable, si se dan condiciones tan anormales como las del 13-M.
EEDM
Zaragoza, martes, 16 de marzo de 2004
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