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13 M

13 M 13 DE MARZO DE 2004
LA REBELIÓN DE LAS MÁQUINAS
¡Qué noche aquella!

El 11M había golpeado a todo el mundo, y los rentistas del victimismo comenzaron a sacar plusvalías políticas del cruel atentado contra gente de la calle, de clase media y baja, españoles e inmigrantes, hombre y mujeres, niños y mayores.
La sensación de dolor del jueves fue dando paso a un enfado difuso el viernes, y a la irritación abierta el sábado 13.
El viernes por la noche hubo quien no fue a las manifestaciones por respeto a las víctimas, aunque suene paradójico. Algunos no quisimos participar en la defensa carroñera y electoralista de la “Constitución”, aunque eso nos costase incomprensión. Hubo otros que sí fueron, pero se atrevieron a cantarles las 40 al partido-régimen (vgr los incidentes de Barcelona) aquel viernes del ritual del terrorismo con rédito electoral.
Para mayor sorpresa, en una manifestación de la tele vi a miembros de la Familia Real en la cabecera con la pancarta. ¿Gente de sangre azul en una manifestación? La cosa debía de ser grave. Intuí una crisis institucional en ciernes: en el ajedrez cuando el rey se mueve es que hay peligro.
El sábado el malestar fue creciendo, al menos en mi caso. Después de volver del trabajo, me enteré del “incidente” del policía que había matado a un tendero por un cartel. Los medios trataban de tapar un hecho gravísimo con la lamentable excusa de que el asesinado era amiguete de Diabluna y su hijo un proetarra: como si eso justificase que un agente del orden se tomase la (in)justicia por su mano.
Para mayor INRI, en el trabajo me habían dicho que Rajoy daba una entrevista en EL INMUNDO pidiendo mayoría absoluta para salvar España y todo eso. ¿Eso era legal en jornada de reflexión electoral? (ellos que tanto defienden el orden se lo estaban cargando).
La depresión se tornaba ansiedad y enfado difuso. Casi perdí el apetito mientras oía las noticias a la hora de comer. La censura y el trapicheo entre bambalinas me empezaba a dar repugnancia física aparte de moral.
Las noticias me sentaron fatal y estuve gran parte de la tarde recopilando información en Internet para radiarla en el programa de RLG (emisora del barrio) por la noche, si seguía la manipulación informativa. En la Red algunos hablaban incluso de “golpe de estado mediático”. La prensa era demasiado dócil con las “hipótesis” oficiales, incluso para lo que venía siendo habitual en este bendito país.
Al atardecer, la cadena PSOER le vio las orejas al lobo del fracaso electoral de ZP y la perspectiva de aguantar otros 4 años con Urdaci de engañista Mayor del Reino, y probablemente por eso se animó a “cantar”. Cuando me iba a la emisora a eso de las diez, las mentiras gubernamentales se derrumbaban a ojos vista, mientras las televisiones y emisoras afines al PP seguían en sus 13. La realidad en la calle y en la Red era muy diferente. Estábamos en una especie de esquizofrenia social: la vox populi era una cosa y la realidad virtual de NO DO era muy otra. Aquella tarde-noche del 13M llegué a pensar que un régimen parlamentario corrompido y una dictadura se diferencian poco en el fondo: estábamos viviendo una censura y propaganda casi peor que en una dictadura, porque al menos con los dictadores ya sabemos a qué atenernos, y en la “democracia” parece haber más libertad aparente para autoengañarnos...
Como el grupo PRISA estaba ya moviendo sus peones, desistí de dedicar un monográfico del Expreso a la contrainformación. Por cierto, que aquí vale el dicho de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, dado que el grupo PRISA tampoco es trigo limpio: EL PAIS había apoyado la versión oficial el jueves sin fisuras y la SER (Psoer) se había limitado hasta el sábado de tardes a dar con cuentagotas guiños de duda para los oyentes más inteligentes, como diciendo “pst, que no estamos diciéndolo todo, pero te lo puedes imaginar”.

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