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Zen. 1-6

Zen. 1-6 El Encanto Secreto de la Tradición Oral
De todos los métodos de enseñanza es el más eficaz. Podemos estudiar solos una vida entera sin ningún provecho. Lo mismo pasa con el manejo del sable y todas las prácticas. No es suficiente gritar "¡Ya, ya!" sin razón y golpear, pues podéis estar seguros de que corréis a vuestra perdición. Pero conforme a las reglas, si os ponéis en guardia y vuestra postura es justa apuntando "¡ya!" tocáis al adversario. Todo el secreto está en la postura. El maestro la ha heredado de sus ancestros y en que sigáis o no su enseñanza, está la diferencia.
Conozco una anciana que enseña a sus nietos la costura, la ceremonia del té, el koto y toda clase de cosas. Tuve la ocasión de verla hacerlo. Cuando se limpia un cuello de crêpe japonés, frotándolo demasiado fuerte con jabón, se reduce y se arruga. La abuela llamó a su nieta y le dijo: "¡Mírame como lo hago!" Hizo calentar agua en una marmita hasta que hirviera a borbotones y pidió a su nieta coger una extremidad de la tela y estiraron cada una de un lado, por encima del vapor para distenderla, después la puso a secar.
Este ejemplo de savoir faire enseña exactamente lo que entiendo por tradición oral. Todo lo que me oís decir sobre la enseñanza del Buda es un tradición oral, porque ella sola permite coger los secretos y entenderlos bien, incluso si acabamos siempre por escribirlos en un papel. La transmisión secreta hace ver al instante, por eso es tan importante. Zazen es el secreto de la enseñanza de Buda que desde la antigüedad los maestros se enfloraron a los discípulos: "¡Estirad los músculos de la espalda! ¡Empujad el cielo con la cabeza! ¡Empujad los intestinos, el pecho hacia afuera, es normal! ¡Dejad caer los hombros....!" ¡Sino conocéis la tradición oral, venís a hacer solo tres días de sesshin y estáis tan agarrotados que lloráis! En la practica hay cantidad de experiencias como esa. Constituyen la transmisión secreta y se enseñan de generación en generación. Las obras de Dogen, el Fukan Zazengi y los dos capítulos del Shobogenzo, Bendowa y Zanmai ô zanmai así como el zazen Yöjin-ki de Keizan Jokin pertenecen a esta tradición.
Cuando alguien os ha enseñado una buena postura, sentís reconocimiento y espontáneamente, hacéis gasshô. Os sentís bien y tenéis ganas de sentaros en zazen. Si vuestra postura es mala, vuestro humor también. Es por esta razón que me afeito los pelos. Crecen enmarañados y cuando estoy en este estado me siento mal en mi piel de monje. Cuando estoy afeitado, me siento en armonía conmigo mismo. Mi humor es diferente según que lleve un hakama o el kesa que venero. "Cuando de repente, entendéis el zen de Buda" os afeitáis el cráneo y lleváis el kesa: estáis exactamente en el espíritu de zazen. Sino, no es el zen de Buda.
Cráneo afeitado y vestidos con el kesa, si practicáis zazen y vuestra postura es justa, ninguna ilusión puede entrar. Si hay el menor intersticio, dejáis penetrar el zen animal o el zen cupido y abrís a lo grande la Vía a una inundación de deseos humanos. Como los deseos humanos son ilusiones, estaréis protegidos si hacéis zazen guarneciendo todas las aberturas. Cuando estáis simplemente sentados, shikantaza, en una postura exacta, nada puede infiltrarse.

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